Desde el 22 de enero, la Junta de Castilla y León ha gestionado más de 660 incidentes relacionados con condiciones meteorológicas adversas, como nevadas, viento, lluvias y avenidas. Estos fenómenos han afectado a la red vial y han provocado diversas emergencias en toda la comunidad.
El 29 de enero de 2016, la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio activó la alerta meteorológica en todas las provincias de la región debido a la previsión de nevadas. La Agencia de Protección Civil y Emergencias de la Junta ha estado operativa desde entonces, coordinando las respuestas a los incidentes.
Durante este periodo, se han registrado más de 1,300 vehículos pesados afectados, especialmente en las provincias de León y Ávila. El Centro Coordinador de Emergencias ha trabajado intensamente para gestionar los problemas derivados de las condiciones climáticas, incluyendo el cierre de carreteras y la asistencia a personas afectadas.
Las avenidas han sido otro de los fenómenos destacados, con 454 incidentes relacionados, de los cuales 172 han sido por inundaciones. Las provincias más afectadas han sido Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.
En cuanto a los embalses, se han registrado desbordamientos en varios puntos, lo que ha llevado a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil a emitir alertas por avenidas en León. La situación ha sido especialmente crítica en las carreteras, donde se han cerrado tramos en la red autonómica, afectando el tráfico pesado.
El impacto local ha sido significativo, con León y Ávila como las provincias más afectadas. Las autoridades han trabajado para minimizar los efectos en la infraestructura y garantizar la seguridad de los ciudadanos. A nivel autonómico, la coordinación entre diferentes organismos ha sido clave para manejar la situación.
A futuro, la Junta de Castilla y León continuará monitoreando las condiciones meteorológicas y mantendrá la coordinación con las autoridades locales para asegurar una respuesta rápida y efectiva ante posibles nuevos incidentes. La prioridad sigue siendo la seguridad de los ciudadanos y la mitigación de los efectos de estos fenómenos en la región.
