La cúpula directiva de Banco Santander presentó ayer en Londres su hoja de ruta para los próximos tres años durante la celebración del Investor Day. La entidad aspira a lograr un beneficio neto en 2028 que supere los 20.000 millones de euros, lo que sería un récord histórico, y con un crecimiento ligeramente inferior al registrado en los últimos años gracias al viento de cola de la subida de tipos de interés en la zona euro, uno de sus grandes áreas de referencia. Las acciones de Santander suben en bolsa cerca de un 3,7% gracias a los nuevos objetivos de la entidad.
En el evento, Ana Botín experimentó un aumento de su remuneración del 4% frente al año anterior, hasta rebasar los 14,010 millones de euros, y pronosticó que el ratio de eficiencia se reducirá hasta el 43% en el próximo trienio. Todo ello logrará a base de rentabilizar la fuerte inversión realizada en tecnología gracias a la reducción de costes que ha conseguido a través de estrategias de alianzas globales.
Por otro lado, la entidad también apuntó que el impacto de los despidos que dejó la descolonización de Webster Bank y la integración de TSB en Reino Unido lo hayan retraído, en un año de transición. El banco se comprometió a elevar la parte en efectivo de su retribución al accionista desde el 25% hasta el 35% sobre el beneficio neto del grupo, lo que generará un impacto positivo en su caja financiera, y destinación a proyectos de sostenibilidad.
La previsión de Santander es mantener un dividendo estable en los próximos años y duplicar el valor para los accionistas. La entidad espera que los proyectos de inteligencia artificial generen ahorros e ingresos significativos, contribuyendo al ambicioso objetivo de alcanzar un beneficio récord en los próximos años.
