El Bierzo Alto se vistió de luto una vez más para despedir a David Álvarez, un joven de tan solo 33 años cuya vida se apagó de forma repentina en un trágico accidente laboral. El funeral, marcado por el silencio y el dolor, evocó a los entierros del pasado, aquellos en los que las familias mineras se reunían para despedir a sus seres queridos que perdieron la vida en los tajos.
Con lágrimas en los ojos y el corazón encogido, amigos y familiares acompañaron el féretro de David hasta su última morada, recordando no solo su sonrisa y su bondad, sino también la dura realidad de un trabajo que, lejos de ser seguro, sigue cobrándose vidas a pesar de los años y las promesas de cambio.
La comunidad del Bierzo Alto se une una vez más en el dolor, exigiendo justicia y seguridad para los trabajadores que día a día se enfrentan a la dureza de los tajos. Que la memoria de David Álvarez y de todos aquellos que perdieron la vida en circunstancias similares siga presente, recordándonos la importancia de luchar por condiciones laborales dignas y por un futuro donde la tragedia no sea moneda corriente en las minas de nuestra tierra.