La bolsa española ha cerrado una semana marcada por fuertes pérdidas, con el Ibex 35 cayendo un 7%, la peor caída semanal en cinco años. Este desplome se debe principalmente a la incertidumbre generada por la guerra en Ucrania, que ha afectado a los mercados europeos en general.
El viernes, el Ibex 35 cerró en 17.070,10 puntos, con una caída del 1,02% en la jornada. Las tensiones geopolíticas han provocado un aumento de la volatilidad en los mercados, con los inversores preocupados por el impacto económico del conflicto en Europa y más allá.
Los mercados de materias primas también han experimentado turbulencias, con el petróleo y el gas natural registrando subidas significativas. El petróleo ha aumentado un 5,5% y el gas un 20% solo en esta semana, lo que ha añadido presión sobre las bolsas.
En el sector bursátil, las empresas más afectadas han sido Cellnex, ACS y Acciona, que han registrado caídas del 14%, 2,5% y 2,3% respectivamente. Mientras tanto, Repsol ha sido una de las pocas empresas que ha logrado cerrar en positivo, con un aumento del 1,3%, beneficiándose del alza en los precios del petróleo.
A nivel europeo, las principales plazas bursátiles han seguido una tendencia similar, con el DAX alemán y el CAC 40 francés también registrando pérdidas. La inflación sigue siendo un tema de preocupación, con el Banco Central Europeo vigilando de cerca la situación.
En Estados Unidos, los futuros de Wall Street han mostrado cierta recuperación, con el Nasdaq subiendo un 0,5% y el S&P 500 un 0,7%. Sin embargo, el impacto global de la guerra sigue siendo una preocupación para los inversores.
Por otro lado, el Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona ha crecido un 1,4% en 2025, según las últimas estimaciones de Eurostat, una décima menos de lo previsto inicialmente. Este dato refleja las dificultades económicas que enfrenta la región en medio de la crisis actual.
En conclusión, la situación bélica sigue siendo el principal factor de incertidumbre en los mercados financieros, y se espera que la volatilidad continúe en las próximas semanas. Los inversores estarán atentos a cualquier desarrollo que pueda influir en la estabilidad económica global.
