Los habitantes de León se vieron sorprendidos al enterarse de que cuatro bibliotecas municipales no abrirían por las tardes debido a la negativa de los funcionarios a extender su horario de atención al público. Esta decisión genera malestar entre los ciudadanos, quienes ven limitado su acceso a la lectura y a los recursos culturales que ofrecen estos espacios.
El conflicto surge en el contexto de un proceso de estabilización del personal, recién funcionarizado, que reivindica sus derechos laborales y condiciones de trabajo. Los funcionarios argumentan que la extensión de horarios no estaba contemplada en sus contratos originales y que, por lo tanto, no están obligados a cumplir con esta medida.
Ante esta situación, los usuarios de las bibliotecas se ven afectados por la reducción de horarios y expresan su descontento por la falta de conciliación entre los intereses del personal y las necesidades de la comunidad. Se espera que las autoridades locales intervengan para buscar una solución que permita conciliar ambas partes y garantizar el acceso a los servicios bibliotecarios en horarios convenientes para todos.