La Junta de Castilla y León, a través de la Sociedad Pública de Infraestructuras y Medio Ambiente de Castilla y León (SOMACYL), ha anunciado dos importantes actuaciones en el marco del desarrollo de la Red de Calor Sostenible de León. Estas iniciativas, que cuentan con una inversión superior a los 51 millones de euros, tienen como objetivo principal mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones contaminantes en la ciudad.
El proyecto se enmarca en el contexto de los fondos europeos de Transición Justa, que buscan mitigar el impacto del cierre de centrales térmicas de carbón en la región. La nueva red de calor proporcionará calefacción y agua caliente sanitaria a más de 28,000 viviendas y 150 edificios públicos y privados de León, mediante el uso de energía térmica renovable proveniente de biomasa.
La primera de las actuaciones anunciadas es la construcción de una central de generación de energía térmica con biomasa, que contará con una inversión de 34.8 millones de euros y una potencia de 23 MW. Esta central se ubicará en una parcela de 28 hectáreas en las inmediaciones del barrio de La Lastra, el Cementerio Municipal y la Ronda Sur de León. La instalación incluirá calderas de biomasa de última generación, capaces de reducir las emisiones de CO2 en 35,000 toneladas anuales.
Además, la central contará con un sistema inteligente de almacenamiento térmico, que permitirá acumular energía durante los periodos de menor demanda para su uso posterior. Este sistema contribuirá a la estabilidad de la red y a la reducción de los costes energéticos para los usuarios.
La segunda actuación se centra en la primera fase del despliegue de la Red de Calor Sostenible de León, con una inversión de 16.7 millones de euros. Esta fase inicial contempla la ejecución de 28 kilómetros de canalizaciones en diversos barrios de la ciudad, como La Lastra, La Chantría, La Lasibañez, Santa Ana, Polígono 10, El Ejido y La Granja.
El objetivo de estas canalizaciones es conectar la central de biomasa con los edificios que se beneficiarán del suministro de energía térmica renovable. La red utilizará un sistema avanzado de detección de fugas y un sistema de comunicaciones virtual para optimizar el control y la gestión de la infraestructura.
La implementación de esta red de calor no solo busca reducir la dependencia de combustibles fósiles, sino también mejorar la calidad del aire en León. Al sustituir las calderas individuales por un sistema centralizado de energía renovable, se espera disminuir significativamente las emisiones de partículas y otros contaminantes.
Este proyecto representa un paso importante hacia la sostenibilidad energética de la ciudad, alineándose con los objetivos de la Unión Europea en materia de transición energética y lucha contra el cambio climático. La Junta de Castilla y León continúa trabajando para garantizar que la región se mantenga a la vanguardia de las soluciones energéticas sostenibles, beneficiando tanto al medio ambiente como a la economía local.





